El Poder de las Ideas

El Poder de las Ideas

            Por Alejandro A. Chafuen, Ph.D.


  Conferencia de Clausura, 5 de Agosto del 2011, Guayaquil, Ecuador

 

Twitter:  “el poder de nuestras ideas depende de su correspondencia con la verdad, del terreno en la que las queremos aplicar  y de cómo las comunicamos”

 

Facebook: “El poder de nuestras ideas depende de su correspondencia con la verdad, del poder de las ideas opuestas, el juego de intereses, la cultura de nuestro público, y el terreno en que serán difundidas y aplicadas. Nuestra idea más poderosa es la de la libertad, las más peligrosas son la visión materialista de la persona humana, el relativismo, y un intervencionismo menos intelectual pero más inteligente y mafioso.”

 

A los que aprendimos y nutrimos nuestro coraje en la lucha por la libertad con las ideas de Ayn Rand, nos gusta citar la encuesta que hizo la Biblioteca del Congreso y el Círculo de Lectores de Estados Unidos durante los años 80.   La Biblia era el libro que más había influido en las ideas y la vida de los encuestados, luego venia la Rebelión de Atlas, de Rand.  Los libros son todavía ese gran repositorio de ideas. 

Rand, como buena intelectual, otorgaba gran importancia a las ideas:

“hay tan sólo un poder que determina el curso de la historia, es el mismo poder que determina el curso de la vida de los individuos.  Ese es el poder facultativo de todos los hombres racionales: el poder de las ideas. “

La Biblia, ha influido en muchas personas más.  Las ideas subyacentes en ese libro, son o deberían ser, la fuente de las ideas de la institución que todavía tiene mejor reputación que ninguna otra en Latinoamérica: la Iglesia cristiana.[i]

 

Elegí para comenzar esta charla una de las parábolas más leídas en el nuevo evangelio es la parábola del sembrador (San Mateo 13, 1-9).  

 

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar.  Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa.  Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar.  Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.  Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda;  pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron.  Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron.  Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.
¡El que tenga oídos, que oiga!.

A los que trabajamos en el campo de la producción y diseminación de ideas nos gusta comparar nuestra tarea con la tarea del sembrador. Las semillas son nuestras ideas.   Las personas y su entorno son nuestro terreno. 

 

Creo que el Creador me va a perdonar si hago mi propio análisis y adaptación de esta parábola:

 

“ A todo el que oye nuestras ideas de libertad, y no las entiende, los campeones del socialismo le arrebatan parte de las ideas de libertad sembradas en su corazón y le plantan sus malezas: esto es lo sembrado junto al camino.  Lo sembrado sobre terreno pedregoso es el que oye nuestras ideas de libertad, y al momento la reciben con alegría, pero no tienen en sí raíz ni fundamento, solo la aprenden por videos en You Tube, artículos cortos, un club de Facebook, son también  inconstantes y, al venir una tribulación o persecución por causa de nuestras ideas, enseguida tropiezan y caen.  Lo sembrado entre espinos es el que oye nuestras ideas, pero las preocupaciones de este mundo y la seducción de las riquezas, o un contrato beneficioso con el gobierno o sus aliados, ahogan la palabra y queda estéril.  Y lo sembrado en buena tierra es el que oye las ideas y la entiende, y fructifica y produce el ciento, o el sesenta, o el treinta.”

 

Estas son las semillas que caen en manos de Dora de Ampuero. 

 

Su inquietud por las ideas de libertad ya había sido despertada por algunos de sus grandes profesores, pero desde que llegó a mi pequeñísima oficina, en Tallwood House, en la calle 4210 Roberts, de Fairfax, Virginia, en esa época dentro del campus de la universidad de George Mason, Dora se aferró al sueño de trabajar para las ideas de libertad.  Pasaron más de dos décadas.  Lo suyo fue un trabajo generoso; trabajo que tomó como base las contribuciones de premios Nobeles de economía, trabajo que se nutrió de los conocimientos de los principales centros de pensamiento liberal del mundo.  Las semillas de libertad también fueron esparcidas en forma generosa por Dora, muchos de los jóvenes aquí presentes, estudiantes y profesores, casi todos diría yo, en alguna u otra forma, directa o indirectamente, se beneficiaron de su labor.

 

Sin embargo, pese a toda su labor educativa, la realidad Ecuatoriana hoy muestra, al menos en apariencia, un cuadro con desafíos más peligrosos, quizás mucho más peligrosos que cuando Dora y el IEEP comenzó su labor.  ¿Qué sucedió? Si tenemos las mejores ideas, ¿cómo es que “socialismos de derecha e izquierda” están nuevamente de moda?  Mucho de lo que voy a decir hoy se aplica a la realidad de muchos de los países de los aquí presentes, y también a Estados Unidos: nunca tuvimos tantos institutos trabajando en la difusión de las ideas de libertad y sin embargo contemplamos el incremento en el gasto y la deuda pública a tasas nunca antes vistas.

 

 La parábola del sembrador quizás nos puede ayudar a entender este dilema.  

 

¿Por qué les hablas con parábolas?  Los discípulos le preguntan a Jesús:

 

Y nuevamente voy a parafrasear el Evangelio:

 

 Él les respondió:

 

—A vosotros se os ha concedido el conocer los misterios de la ciencia de libertad, pero a ellos no se les ha concedido.   Porque al que tiene se le dará y tendrá en abundancia; pero al que no tiene incluso lo que tiene se le quitará.    Por eso les hablo con parábolas, porque viendo no ven,  y oyendo no oyen ni entienden.   ¿Se acuerdan de Bastiat, ese gran amigo de Dios, que encontraba en mí la fuente de la libertad?  El hablaba de lo que se ve y lo que no se ve, y usaba parábolas, y metáforas, como la de llamar a los aranceles de importación los “anti-ferrocarriles”,  o usar la “parábola de la ventana rota” o de la petición de los productores de velas o candelas.    

 

Con mucho de nuestro público se cumple  la profecía de Isaías, que dice:

Con el oído oiréis, pero no entenderéis; con la vista miraréis, pero no veréis.

Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos,

y han cerrado sus ojos;

 

Es tanta la propaganda oficial, es tanta la gente cuyos ingresos dependen del estado, que ni esta magnífica revolución en las comunicaciones parece hacer mella en los Chávez, Ortegas y Castros de este mundo.

 

La batalla de las ideas nunca estará totalmente ganada

 

En el 2005, uno de los grandes líderes de institutos, realizó un estudio importante sobre los think tanks en Estados Unidos.  ¿Su conclusión?  La batalla de las ideas había sido ganada.   La idea de la superioridad del capitalismo había ganado, pero el triunfo no se dio siempre en las urnas, en las medidas de políticas públicas, porque fracasamos en la promoción, en la venta.   Es natural que a veces pensemos así: si tenemos el mejor producto, el más barato, el más eficiente, casi milagroso, y no vendemos, es que debe haber algo mal en la forma en que estamos vendiendo.  Lo que necesitamos son mejores técnicas de comunicación, mejores parábolas, como las del sembrador.

 

No tengo dudas de que la comunicación es esencial, pero sigo considerando que es mucho más esencial tener las ideas correctas.  El poder de las ideas depende no solo de lo correctas que sean, si no, de cómo afectan intereses económicos, el terreno donde serán aplicadas, el liderazgo de quienes las promueven e implementan, y la providencia o la suerte. 

 

¿Cuál fue la idea que más ayudo a desarrollar la sociedad libre?

 

La idea que más ayudó a cambiar al mundo fue la de que el ser humano había sido creado a imagen y semejanza de Dios.  El único ser capaz de auto-gobierno.  Seres definidos como substancia individual de naturaleza racional.  Seres dotados de libertad, que pueden actuar de un modo o de otro.  Seres con sentido y necesidades sociales, que aprenden a ejercer su libertad en un ámbito familiar.  Los grandes liberales de Escocia, los Tocqueville, Say y Bastiat de Francia, los Alberdi de nuestras tierras, compartían esa idea fundamental, “auto-evidente” de que los seres humanos somos dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables, como la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad.    

 

A Tocqueville, por ejemplo, le parecía imposible que la democracia podría subsistir en sociedad desapegadas de la religión.[ii]  El rol de las ideas sobre Dios era esencial: “No hay casi acción humana, por particular que se la suponga, que no nazca de una idea muy general que los hombres han concebido de Dios, de sus relaciones con el género humano, de la naturaleza de su alma y de sus deberes hacia sus semejantes.  No se puede evitar que esas ideas sean la fuente común de donde surge todo lo demás.”  (Tocqueville, p. 732)

De la idea de persona, surge la idea del rol del gobierno: en El Federalista 62, supuestamente escrito por James Madison se establece:

“Un buen gobierno implica dos cosas: primero, fidelidad a su objeto, que es la felicidad del pueblo; segundo, un conocimiento de los medios que permitan alcanzar mejor ese objeto.”  Charles Murray[iii] señala que hay que prestarle atención a que se dice que el rol principal del gobierno no es la prosperidad, la igualdad, o la seguridad.  Es la felicidad, definida en forma Aristotélica como el sentido de satisfacción, justa y perdurable, con el desarrollo de nuestra vida.

Pero esa idea de la persona que surgió de las contribuciones de la filosofía griega, los romanos, y el cristianismo, comenzó a ser reemplazada por una idea del hombre como un simple individuo, un “hecho”, o un simple número.  Y en un juego de números, los muchos ganan. 

 

La idea de la persona y del gobierno comenzó a ser dominada por las ideas colectivistas.  Estas comienzan a ser implementadas en casi todo el mundo durante la primera mitad del siglo XX.   El poder de la idea colectivista fue tremendo y trágico. El que más mala prensa ha tenido es esa “forma notoria de socialismo” que fue el nazismo.   Pero el socialismo de tinte comunista fue, sin lugar a dudas, el que causó más millones de muertos.

 

Ideas poderosas colectivistas siguen estando de moda hoy, principalmente bajo diversas formas de corporativismo.  El “justicialismo” de los Argentinos quizás es el de más larga tradición en Latinoamérica, especialmente después del debilitamiento de esa “perfecta dictadura” Mexicana a la que hizo alusión Mario Vargas Llosa.  Si ese estado corporativista está liderado por gente que defiende la vida, la familia, algo de propiedad privada, y las tradiciones culturales de un país, se lo llama fascista, y los poderes de hoy lo condenan.  Si ese estado corporativista otorga a los burócratas el derecho a definir la familia, a atacar la propiedad privada, a controlar todos los medios de comunicación, algunos lo llaman progresistas, o socialismo del siglo XXI.

 

Otros desafíos intelectuales.

 

Desde el punto de vista de la antropología filosófica, el cambio en la idea del concepto de persona es uno de los desafíos más grandes.

 

Luego de la caída del muro de Berlín, el poder de la idea colectivista acerca de la naturaleza humana ha perdido fuerza.  Pero también ha perdido fuerza el concepto de persona que defendían los grandes liberales clásicos.  Hoy en día, con el debilitamiento del concepto de persona, y el temor de muchos a reflexionar sobre la realidad no material del ser humano, muchos han pasado a tener una idea puramente biológica del individuo.  Charles Murray, define así la idea en boga en Europa y cada vez más en Estados Unidos: “Los seres humanos son una colección de elementos químicos que se activan y, después de un período de tiempo, se desactivan.  El propósito de la vida es simplemente rebuscárselas para pasar el tiempo tan agradablemente como sea posible.”[iv] 

 

Desde el punto de vista filosófico, el relativismo en todos los campos, pero especialmente en el campo moral, es otra idea muy poderosa.  Algunos de nosotros tenemos el privilegio de ser miembros de la Sociedad Mont Pelerin.  Uno de los puntos de nuestros estatutos es que la sociedad fue creada para combatir la noción de que no existen principios morales absolutos. 

La Mont Pelerin no hace encuestas, pero me atrevo a decir que si hacemos una encuesta, un buen número de miembros de la sociedad se sentirían más cómodos dentro del campo relativista, que en el campo de los que creemos que existen valores morales absolutos.   

 

Dora de Ampuero con lideres intelectuales durante una reunión de Atlas en Mont Pelerin, Suiza

 

El conocimiento genético y la batalla delas ideas

 

Otros estudios, ponen al hombre a la par de otros seres y explican la historia y el progreso como un juego biológico. Los seres humanos somos una colección de químicos, que automáticamente tratamos de maximizar beneficios.  Autores liberales como George Stigler[v], o Matt Ridley[vi], tienen una visión del progreso muy influida por esta idea.  Según este último, el desarrollo comenzó en forma automática cuando decenas de miles de años atrás, en África, ciertos seres descendientes de los monos comenzaron a intercambiar y a sentirse mejores y superar a otros.  Con tales explicaciones, me parece que la máximo que pueden hacer las ideas es, repitiendo a Carlos Marx, “aliviar los dolores de parto.”

 

Pero no todos los estudiosos y observadores de la ciencia y los conocimientos de la genética minimizan la lucha de las ideas, o se convierten en materialistas. 

 

En su nuevo libro en defensa del liberalismo, Deepak Lal[vii], basándose en el trabajo de Peter Whybrow, director del instituto de Neuropsiquiatría de la Universidad de California en Los Ángeles, UCLA, muestra como desde el comienzo de la raza humana, solo unos “pocos miembros de nuestra especie dejaron su cuna ancestral en las sabanas de África y comenzaron ese largo peregrinaje hacia los confines de la tierra que permitieron al homo sapiens colonizar el mundo”. Al parecer los estudios muestran que estos emigrantes, dispuestos a afrontar riesgos, tienen una composición genética similar.  Los genetistas Luigi Luca Cavali-Sforza, de Stanford University, y Chauseng Cheng, de la Universidad de California en Irvine, encontraron resultados similares. Los individuos que tienden a emigrar tienen un porcentaje mayor del D4-7 mientras que los que se quedan en casa tienen un porcentaje mayor del gen D4-4.   Lo mismo dicen algunos del rol de los genes para ser empresario.  No es que yo crea que los genes determinan necesariamente nuestra actuación, pero sí creo que influyen. 

 

Para algunos de los grandes intelectuales liberales, como Charles Murray, el mayor conocimiento sobre el rol de la genética debería ayudar a debilitar dos de las ideas más poderosas en el arsenal de los socialismos: buscar la igualdad de las personas y buscar la creación de un hombre nuevo.  Las diferencias entre personas del mismo sexo, y en especial, las diferencias entre el hombre y la mujer, son tan grandes y se harán tan patentes, que ninguna política de subsidios o de discriminación afirmativa podrán reducirlas fuertemente.  Todos los estudios muestran, por ejemplo, la gran diferencia de cómo los varones y las mujeres responden a los bebes.  Esto solo sorprende a los dogmáticos, pero la realidad científica, dice Murray, va a ser difícil de ocultar.  Tendremos que acostumbrarnos a vivir en desigualdad y aprender a respetar mucho más la dignidad de las personas independientemente de su coeficiente intelectual, estilo de vida, educación o nivel de ingreso.

 

Desde el punto de vista de las políticas públicas.

 

El cambio en el concepto de persona nos ha llevado a las ideas tan poderosas de la necesidad del intervencionismo estatal en el campo de la ecología, la seguridad social y de la salud.  La idea de que el estado tiene que controlar la moneda es también muy poderosa, pero está siendo puesta en prueba.  En todos estos casos, “nuestras tropas” están en el medio de la batalla ideológica.

 

¿Ingeniería Social Exitosa?

 

En el campo de las políticas públicas, aventuro que uno de los desafíos más grandes que tenemos es la implementación y el análisis de la implementación de los programas definidos como Transferencias Monetarias Condicionales TMC.   La mejora en los índices de medición de la distribución del ingreso, y en algunos de los indicadores de desarrollo humano y pobreza absoluta que tuvieron lugar en países que implementaron TMCs, se muestra hoy como prueba casi irrefutable de las bondades de este intervencionismo parcial.

 

Hace un par de años el Banco Mundial publicó un estudio[viii] donde se examinan los resultados de los programas de transferencias  monetarias condicionadas (TMC), iniciativas de protección social adoptadas en los países en desarrollo durante el último decenio.  “El informe concluye que, en general, las TMC han logrado reducir la pobreza y alentar a los padres a invertir en la salud y la educación de sus hijos.”

Estos programas transfieren dinero “a la vez que se solicita a los beneficiarios que realicen inversiones previamente especificadas en la educación y la salud de sus niños. Los programas de TMC de mayor alcance, como Bolsa Família, de Brasil, y Oportunidades, de México, llegan a millones de hogares. En Chile y en Turquía, en cambio, las TMC son más focalizadas y se dirigen a los hogares que viven en extrema pobreza y exclusión social, mientras que en Bangladesh y en Camboya se han utilizado para reducir las desigualdades de género en el ámbito de la educación.”

El estudio también destaca que “Más recientemente, se ha comenzado a poner en práctica programas piloto de TMC en África al sur del Sahara para contribuir a aliviar la difícil situación de los millones de huérfanos que ha dejado la devastadora epidemia de VIH/SIDA en el continente.   Los programas de TMC son iniciativas versátiles y probadas, lo que explica en gran medida por qué se han difundido en todo el mundo.”

“En el informe se comprueba que las TMC han mejorado la calidad de vida de los pobres. Las transferencias, en general, han sido focalizadas a los hogares pobres, y han aumentado los niveles de consumo y reducido la pobreza (en algunos países, de manera sustancial).”

Es cierto que para algunos de nosotros quizás es temprano para juzgar estos programas desde la economía y la ciencia política, pero nuestro silencio, ayuda a darle poder a esta idea de intervencionismo económico.   Mientras que repetimos la muletilla de que el intervencionismo nunca funciona hablándonos a nosotros mismos, el mundo de los economistas afuera de nuestros círculos, incluso la revista The Economist canta las alabanzas a los TMCs.  

Intervencionismos económicos que no responden a ideologías bien estructuradas

 

Los grandes autores liberales no invirtieron mucho tiempo en estudiar ese estado que tenemos hoy en la mayoría de los países.   No es un estado fruto de una ideología socialista más o menos consistente, no es un estado basado en una ideología basada en la superioridad racial.  Ideas socialistas y raciales influyen, pero lo que tenemos hoy, lamentablemente, son estados mafiosos.  

 

Tenemos libros señeros como “El Socialismo,” (Mises), “Camino de Servidumbre” (Hayek) y “Hombre, Economía y Estado” (Rothbard).  Pero los enemigos de la libertad descriptos en esos libros son muy distintos a los de hoy.  Los enemigos de la libertad económica hoy son mucho menos ambiciosos en el campo intelectual, pero muchos más sofisticados en su accionar.  No usan ingeniería social total, sino parcial.  Aprendieron de la filosofía liberal (Popper y Hayek) para derrotar al liberalismo.  Rara vez promueven “planes quinquenales,” rara vez deciden controlar todos los precios, o encarecer y dificultar todas las importaciones.

 

Necesitamos mejores estudios, argumentos, y estrategias, para darle más poder a nuestras ideas y derrotar a las ideas e intereses que nutren al estado mafioso.

 

Sembrando ideas en el siglo XXI

 

Creo que tendremos que seguir desparramando y sembrando ideas por doquier, al voleo, como cuando publicamos en una página web, o en invernaderos, con luz artificial, como cuando discutimos ideas de avanzada en nuestros think tanks, o clubcitos liberales.  Porque realmente, no hay atajos en esta lucha por las ideas.  Tenemos que aprender a mejorar la calidad de las semillas, a preparar el terreno.  Sólo así podremos convencer a otros a construir coaliciones efectivas para poder llegar a ser gobierno o a influir decisivamente en la elaboración de políticas públicas.




[i] Las encuestas de Latinobarómetro ubica año tras año a la Iglesia como la institución más respetada en la región, ver http://www.latinobarometro.org/latino/latinobarometro.jsp

[ii] Ver especialmente pp. 732-733 La Democracia en América, Alexis de Tocqueville. Edición crítica y traducción de Eduardo Nolla. Editorial Trotta. Liberty Fund. Madrid, 2010.

[iii] Discurso pronunciado en el American Enterprise Institute

[iv] Charles Murray, The Happiness of the People, The 2009 Irving Kristol Lecture, AEI Annual Dinner 
(March 11, 2009)  http://www.aei.org/docLib/Murray-Happiness.pdf  

[v] Ver Tibor R. Machan, Politics and ideology: do ideas matter? Mid-Atlantic Journal of Business, Junio 1, 1992 

[vi] Matt Ridley, “Humans: Why they Triumphed”, Wall Street Journal, March 22, 2010 http://online.wsj.com/article/SB10001424052748703691804575254533386933138.html#printMode

[vii] Deepak Lal, Reviving the Invisible Hand: The Case for Classical Liberalism in the Twenty-first Century  Princeton University Press, 2008.

[viii] Véase http://siteresources.worldbank.org/INTCCT/Resources/5757608-1234228266004/00i-xviii_PRR-CCT_FM.pdf  o el resumen del estudio en español http://siteresources.worldbank.org/INTCCT/Resources/5757608-1234228266004/CCTS-Overview-Spanish.pdf:  Panorama general: Transferencias, Monetarias, Condicionadas, Reduciendo La Pobreza Actual y Futura, Ariel Fiszbein y Norbert Schady, con Francisco H. G. Ferreira, Margaret Grosh, Niall Keleher, Pedro Olinto y Emmanuel Skoufias, Banco Mundial, 2009.

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